DEBATES Y TEORÍA

Jóvenes x el Clima le da la espalda al pueblo de Mar del Plata

Escribe: Nicolás Núñez, referente de AeL e integrante de la Coordinadora BFS

La ausencia completa de Jóvenes x el Clima en las movilizaciones contra la habilitación de las petroleras en el Mar Argentino llamó la atención a activistas socioambientales de todo el país. En diversas notas de opinión, sus referentes han blanqueado el porqué: están en contra de la consigna de las movilizaciones. Para elles el reclamo debiera limitarse a pedir la “fiscalización estatal” de la explotación extractivista.

Enmarañado en el rebuscado lenguaje que les caracteriza, el argumento sería el siguiente: “estamos en contra de las nuevas exploraciones petroleras, pero como las van a hacer igual, hay que dedicarse a pedir que el Estado controle”. Se trata del típico planteo derrotista que caracteriza a los funcionarios de asuntos ambientales del mundo entero. Limitarse a la miseria de lo posible mientras las catástrofes se hacen cada más recurrentes y dramáticas.

Para colmo, un argumento derrotista ante una lucha que recién comienza, y que tiene de antecedente inmediato el triunfo del #Chubutazo con el que el #Atlanticazo tiene profundos vínculos de hermandad en la lucha.

Bruno Rodriguez y la celebración del extractivismo

Bruno Rodríguez llega al colmo en su argumentación de reivindicar que el 50% de las regalías de un potencial pozo petrolero frente a Mar del Plata sean para YPF S.A. Nada dice de cómo el mísero 12% de regalías que pagan este tipo de explotaciones en nuestro país fue reducido al 6% para la globalidad de este proyecto off shore.

¿Qué tiene de “popular” un ambientalismo que oculta los enormes favores que el gobierno hace a las multinacionales”?

Jóvenes por el Clima quiere instalar que en el debate respecto de la cuestión ambiental estarían en un extremo los negacionistas, en el otro un supuesto ambientalismo que quiere la “prohibición absoluta de todas las actividades productivas basadas en recursos naturales”, y en el medio elles con su posición superadora: que el Estado regule.

El Ministro de Desarrollo, Matías Kulfas, y la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, pueden descansar orgulloses, pues sus razonamientos son ahora repetidos palabra por palabra por quienes se proclaman jóvenes y ambientalistas.

El Estado que debería “regular”, es el Estado que no hizo nada cuando la Barrick Gold derramó más de un millón de litros de solución cianurada; es el que deja que las petroleras declaren cuánto exportan sin fiscalizar nada; es el que lleva 30 años diciendo que va a sanear la Cuenca Matanza-Riachuelo; es el que no hace nada cuando empresas como Klaukol se cobran la vida de 100 vecines en La Matanza; es el que deja correr los incendios de humedales y el mismo Estado que garantiza el desmonte a volúmenes monstruosos. La lista es eterna, y Jóvenes por el Clima debería conocerla.

Para cerrar, recordemos que se trata hoy de un gobierno del mismo partido político que firmó un acuerdo secreto con Chevron para habilitar el fracking de Vaca Muerta, del que hoy se sabe que ante un litigio sobre pasivos ambientales, Argentina aceptó que el mismo sea llevado adelante en un tribunal yanqui.

¿Reclamar control ambiental a cargo del peronismo o el macrismo tiene que ser el límite de las demandas del movimiento socioambiental argentino?

Como el FdT: agachar la cabeza con el FMI

En sus intervenciones, Bruno Rodríguez no solo imita las formas y la grandilocuencia de la vicepresidenta, sino también su horizonte político: se puede verbalmente despotricar contra el FMI, pero después taca, taca, se le paga todo.

Jóvenes por el Clima sigue como sombra al cuerpo el movimiento político de un gobierno que empezó pidiendo cambiar “deuda por acciones climáticas” para ahora justificar cualquier forma de extractivismo extrema para pagar la deuda que generó la campaña electoral de Macri en el 2019.

En contraposición, la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones -junto a Asambleas y organizaciones socioambientales de todo el país- se planta desde el único lugar de “soberanía” posible en este debate: rechazando el pacto de sometimiento con el FMI.

Hay otro ambientalismo posible

Para seguir dando curso a su vocación oficialista, Rodríguez también replicó en sus redes sociales la propaganda oficial de la “transición energética” a partir del acuerdo con China de la nueva central nuclear. Acá se le suma la gravedad de que Jóvenes x el Clima no puede desconocer de que se trata de instalaciones que son profundamente rechazadas desde los territorios. De hecho, a partir de estas declaraciones, la Asamblea Jachal No Se Toca, sacó una declaración afirmando:

“La agrupación denominada Jóvenes por el Clima NO representa el pensamiento y lucha del movimiento ambientalista en defensa del territorio y la vida. En realidad, su posición demostrada más bien representa todo lo contrario a nuestras luchas. Imposible decir que no nos afecta. Sí, nos afecta y nos duele que agrupaciones que nos generaban esperanza hayan mutado en herramientas del poder extractivista que saquea, contamina y corrompe.”

Digámoslo, no creemos que en el caso de esta agrupación juvenil aplique lo de la famosa imagen de internet de “nacen así, con el corazón ortiba”. Es la cooptación estatal lo que hace estragos.

Tener un discurso edulcorado y complaciente con el gobierno de turno, y hasta llamar a votar por candidates de Patria Grande en las listas del Frente de Todos, le pudo permitir a Jóvenes por el Clima desde tener espacios en los medios masivos de comunicación hasta un programa en la ultra-oficialista grilla de Radio Nacional, como también viajar a ser parte de la “delegación oficial” de la COP 26 en Glasgow.

Pero la adaptación al curso de las necesidades políticas de un gobierno entreguista y ajustador, necesariamente iba a terminar ubicándoles en la vereda de enfrente de las luchas socioambientales.

Sabemos que en algunas provincias los grupos locales de Jóvenes por el Clima no siguen la misma orientación que sus referentes de la Ciudad de Buenos Aires. Por eso estos debates son importantes: es lamentable que la organización que se autoproclama representante del movimiento Viernes por el Futuro haga localmente exactamente lo contrario de lo que propugna Greta Thunberg a nivel global.

Los grupos locales de Jóvenes por el Clima que rechacen darle la espalda al pueblo de Mar del Plata como propone Bruno Rodríguez, tienen que romper con esa orientación política y sumarse a construir un movimiento de lucha socioambiental independiente de todos los gobiernos junto a la Coordinadora Basta de Falsas Soluciones.

¡Redoblemos la lucha por un Mar Libre de Petroleras!