domingo, junio 16, 2024

GENERALES

El costo económico del cambio climático

Resumen de Armando A. Aligia del artículo “The economic commitment of climate change” de Maximilian Kotz, Anders Levermann y Leonie Wenz para la revista N°. 8.008 del volúmen 628 de Nature, publicado el 18 de abril de 2024 en las páginas 551 a 557. DOI: https://doi.org/10.1038/s41586-024-07219-0.

Las proyecciones globales de los daños macroeconómicos del cambio climático consideran impactos de los cambios de temperatura tanto locales como globales en tiempos largos.
Aquí se usan datos de más de 1600 regiones en los 40 años pasados, para proyectar daños debidos a cambios de temperatura y precipitaciones, incluyendo variaciones diarias y extremos.
Usando un modelo empírico que da un LIMITE INFERIOR de los impactos sobre el crecimiento económico, encontramos que lo más probable es una REDUCCION EN LOS INGRESOS DE CERCA DEL 19% (muy probable entre 9% y 29%) en los próximos 26 AÑOS (hasta 2050), independientemente de las elecciones de emisión futuras. Esto es 6 veces más que los costos requeridos para mitigar para limitar el calentamiento global a 2 C en ese período. Las pérdidas más grandes se dan cerca del Ecuador en regiones más pobres y que contribuyeron menos al calentamiento global.

Las proyecciones del daño económico del cambio climático son cruciales para los debates sobre adaptación, mitigación y justicia climática y para actores de la sociedad, como gobiernos, bancos centrales y negocios privados, que cada vez más requieren de estos pronósticos para la toma de decisiones. Por otro lado, las políticas de mitigación, como el acuerdo de París, se evaùan frecuentemente balanceando los costos de su implementación contra los beneficios de evitar daños.
Aquí entra no solo el costo-beneficio sino también la percepción pública al respecto.

Se usan avances recientes y modelos para controlar posibles fuentes de confusión usando datos de temperatura, precipitaciones (diarias y extremas) e ingresos en más de 1600 regiones en 40 años.
La selección de estas variables se hizo en base a la evidencia que las relaciona con la productividad del trabajo, de la agricultura, la salud y daños por inundaciones.

Una fuente de discrepancia en estimaciones de este tipo es la duración de los daños. Los casos extremos corresponden a suponer que el daño es instantáneo y no perdura en el tiempo o que es permanente. El trabajo supone que los daños son más cercanos a instantáneos, por lo que los resultados son más bien un LÍMITE INFERIOR de las consecuencias climáticas. Los autores probaron usando diferentes suposiciones en sus cálculos de Monte Carlo (muchas pruebas al azar) y los resultados son robustos.

Los resultados mas impòrtantes están en las dos figuras de la página que sigue. El análisis es muy completo y separa los efectos parciales de varias variables: temperatura media anual, variación diaria de la temperatura, precipitación total anual, días con mas de 1 mm de agua de caída, y días con lluvias extremas. Lo que encuentran es que la temperatura media annual es responsible de 2/3 de lña perdida económica y el resto se debe a los otros factores. En algunas regiones secas, el aumento de la precipitación anual es positiva, pero lluvias extremas superan los beneficios.

Los países que sufrirán más son los menos responsables de las emisiones.

Los resultados globales están en la figura de arriba. La línea verde son los costos de mitigación del cambio climático. La línea púrpura más abajo corresponde a un escenario de bajas emisiones, compatible con el límite de aumento hasta 2 grados Celsius en 2050. La tercera línea naranja más abajo corresponde a un escenerario con emisiones altas, que es desastroso en el 2100, pero no tan diferente del anterior en 2050.
El sombreado mas cercano a la línea refleja que con 66% de probabilidad el daño cae en esa región.
El más lejano corresponde a 90% de probabilidad.

Lo que muestra la curva es que aunque empecemos a preocuparnos ahora, el planeta tardará en recuperarse. Supongo que reducir el CO2 atmosférico lllevará su tiempo.

En cuanto a la distribución geográfica, Norteamérica y Europa se ven menos afectados (caída del 11%) en contraste con Asia del Sur y África (22%).

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