miércoles, mayo 29, 2024

GENERALES

Las petroleras tienen quien les escriba. Reflexiones a partir de una filtración escandalosa.

Escribe: Ambiente en Lucha

La viralización del plan de comunicación que la empresa mixta (estatal-privada) YPF encargó a la agencia Eonia para defender la instalación de las petroleras en el Mar Argentino dejó un decálogo de lugares comunes neoextractivistas y también conclusiones políticas, algunas de las cuales quizás no fueron lo suficientemente ponderadas en los días posteriores a la noticia.

1- La pelea se puede ganar

El informe operativo que encargó la conducción camporista de YPF parte de señalar que a comienzo de 2022, la iniciativa petrolera no tenía licencia social, y que el debate no podía plantearse en términos de “petroleras vs ambientalistas” porque el escenario les resultaba “no favorable”. Recordemos, que se venía del rechazo de la zonificación minera en Chubut, y de diversas iniciativas contra las off shore a lo largo del 2021.

Es decir, ante los planteos que habitualmente quieren reducir el anti-extractivismo a una posición minoritaria, sin capacidad de prender en amplias capas de la sociedad, La Cámpora se propuso hacer frente al hecho de que venían perdiendo la pulseada por la opinión pública con la Asamblea por un Mar Libre de Petroleras y las organizaciones y activistas que venían organizando el rechazo.

Si bien hoy los niveles de movilización han tenido flujos y reflujos, y el freno legal no se encuentra vigente, el informe es en sí un reconocimiento de que la iniciativa off shore no resulta omnipotente y de que está planteado que la movilización constituya un bloqueo.

2- Las debilidades de las Off Shore

El “informe estratégico” reconoce los propios puntos débiles del avance de las petroleras: los potenciales “stop-and-go en la exploración” y que los actores del “círculo rojo”, que impulsan la iniciativa sin ser directamente parte de la inversión, “deciden según el termómetro social”.

Los monumentales volúmenes de inversión que requieren este tipo de iniciativas, con el alquiler de buques de exploración mediante, hacen que la incertidumbre sea letal para su desarrollo. Sin llegar a prohibiciones totales, afectaciones a los plazos de inicio, cortes de alguno de los pasos de su cadena de suministros, nuevos reveses judiciales, dejan gravemente expuesta una inversión cuya rentabilidad para las empresas involucradas empieza a rendir frutos recién luego de unos cuantos años dados los tiempos requeridos por la exploración, análisis de datos y luego la propia extracción y comercialización. Todo eso en contextos en que se debate el futuro de la quema de combustibles fósiles dado el agravamiento de la crisis climática. 

Por otro lado, esas inversiones, además, requieren de fuertes compromisos políticos por parte de los gobiernos de turno, que deben tanto volcar esfuerzos económicos para su desarrollo, como garantizar beneficios extraordinarios (quitas impositivas, facilidades de envío de dólares fuera del país, etc.), y hacerse responsables de posibles pasivos ambientales. Todas cuestiones que requieren de un capital político que no siempre tienen disponible en su haber y en el marco de las constricciones de la realidad económica. 

De todo esto podrían emerger posibles lugares a los cuales apuntar las estrategias de movilización y acción directa, así como también las vías judiciales, y sobre todo, encauzar fuertemente la denuncia no solo a tal o cual empresa, sino al gobierno nacional y sus actores, con nombre y apellido, a fines de que paguen un costo político por su asociación con las multinacionales petroleras. 

Por caso, podemos pensar que mientras que la líder del kirchnerismo (bloque mayoritario del peronismo hoy en día), la vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner, no sea instalada en su responsabilidad como una de las principales impulsoras de la instalación de las petroleras en el Mar Argentino, su espacio político, desde YPF y desde donde sea, va a seguir actuando con relativa impunidad política para favorecer a las multinacionales. O lo propio, el intendente de General Pueyrredón (incluye a Mar del Plata), Guillermo Montenegro, quien dio una vuelta en el aire para pasar de presentar un amparo a pasar a dar luz verde la instalación petrolera. El año electoral deja más expuestos a los partidos políticos extractivistas ante estas denuncias, a condición de que las denuncias sean dirigidas hacia ellos y no hacia “la política” en abstracto.

3- Descalificaciones, amenazas y violencia

Hay un hilo de continuidad entre las descalificaciones sugeridas por el documento, las agresiones posteriores como las de la CGT acusando de “ecofascistas” a les activistas, y las amenazas que en estos días recibieron les compañeres de XR que compartieron las pruebas del plan de comunicación de YPF, y les referentes que las difundieron a través de las redes sociales. Además de merecer el total repudio, representan una alerta, dado que el discurso de estigmatización de la protesta jamás pretende dar puntada sin hilo, y es siempre preparatorio de la represión física. Ante lo que resulta sintomático que los insultos y amenazas en redes sociales se entrecrucen en su origen de sujetos ligados tanto al peronismo como a los liberfachos de Milei.

4- La Cohesión a ambos lados del conflicto

Haya sido por la difusión en los grupos gubernamentales de este informe, o porque efectivamente Eonia construyó sus sugerencias en base a un relevamiento de las propias posiciones ya desplegadas por el FdT, lo cierto es que el informe filtrado contiene un inventario de los ejes de impugnaciones a la lucha socioambiental desplegados por el conglomerado de posiciones asociadas al gobierno nacional. La aparición del documento da cuenta de la pretensión de un plan sistemático de combate al movimiento socioambiental.

Eonia recomienda la verba nacionalista de la que hicieron uso referentes de Jóvenes por el Clima; la ridiculización de los plantes de rechazo que llevó al extremo el economista oficialista Claudio Scaletta al denunciar “una nueva Triple A” (la “Triple Alianza Anti-exportadora Argentina”); el rechazo a la intervención de ideologías “foráneas”  que militaron desde el “ambientalismo popular” hasta Matías Kulfas y Juan Cabandié; y desde ya, las falsas promesas de empleo que son desmentidas por los propios informes de impacto socioambiental de las empresas. La sincronicidad en argumentos e intervenciones más que su endeble contenido le dio un potencial al relato que se escribió al servicio de las petroleras.

Quizás sea de esto importante sacar conclusiones respecto de la importancia de actuar también mancomunada y ordenadamente en las acciones y denuncias desde los espacios de resistencia al extractivismo. Algo que resulta articulable a partir de apostar a que sean las instancias democráticas de unidad de acción, como lo son las Asambleas por un Mar Libre de Petroleras enlazadas hasta Tierra del Fuego, o a nivel plurinacional, a Coordinadora Basta de Falsas Soluciones, quienes marquen el ritmo y ponderen las consignas y demandas de cada momento. Esto potencia las intervenciones, y dificulta el recurso de la personificación y particularismo con que los voceros de las petroleras atacan violentamente a sus detractores.

5 – “Dirigir el reclamo”

El plan de acción del gobierno y las multinacionales se anotó un triunfo al lograr que un sector del nuevo movimiento socioambiental emergido en 2019 baje las banderas antiextractivistas para cambiarlas por las de la “fiscalización estatal”, tal como lo sugiere el documento de YPF en su propuesta de cómo intervenir sobre las protestas para redireccionar el reclamo. Esto ha sido un golpe para el movimiento en su conjunto, más allá incluso del conflicto por un Mar libre de petroleras, dado que la justificación de la depredación ambiental cruzó fronteras hacia también el fracking y los agrotóxicos.  

Sigue siendo la tarea del momento articular las luchas del movimiento socioambiental argentino bajo una perspectiva de independencia política de los gobiernos, bajo métodos democráticos de funcionamiento, y en base a la apuesta por la movilización y cada una de las formas de protesta que tenemos a nuestro alcance. “Dirigir el reclamo” más allá del posibilismo en materia ambiental, y más allá de las fronteras de lo estrictamente ambiental, para unirse a los reclamos que en todo el país se levantan contra el ajuste y el sometimiento a los dictámenes del FMI y el pago de la deuda externa.

La pelea está abierta, ¡Las petroleras en el Mar, NO PASARÁN!

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