INTERNACIONALES

A 50 años de la Conferencia de Estocolmo

Escribe: Belén, estudiantes de Derecho UBA

El pasado 5 de junio se cumplieron 50 años de la celebración de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Medio Humano, la cual se llevó a cabo entre el 5 y el 16 de junio de 1972 en Estocolmo, Suecia. En palabras de las propias Naciones Unidas, esta fue la primera Conferencia internacional en la cual se abordó el tópico de la problemática medioambiental como uno de especial relevancia.

En el marco de la Conferencia, los Estados Parte adoptaron dos instrumentos en los cuales se plasmaron una serie de principios a los fines de, según lo dicho en su momento, comenzar una gestión racional del medio ambiente. Estos instrumentos son la Declaración y el Plan de Acción de Estocolmo para el Medio Humano.

La Declaración contenía una serie de principios que recogían lo que los Estados Parte de la Conferencia reconocieron como las preocupaciones de la comunidad internacional en la materia. En palabras del Secretario General de las Naciones Unidas por aquel entonces, la emisión de esta Declaración dio lugar al comienzo del diálogo entre países industrializados y países en desarrollo respecto a la relación entre la economía y la contaminación del medio ambiente. Por su parte, el Plan de Acción establecía tres tipos generales de acción, los cuales se desglosaban en 109 recomendaciones.

Asimismo, a partir de la celebración de la Conferencia, se creó el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente. Este es el Programa de la Organización que se encarga de abordar y coordinar respuestas a las problemáticas ambientales dentro del sistema de Naciones Unidas.

Es importante conceptualizar la Conferencia en el marco del paradigma sostenido por la comunidad internacional en la época. Para esto es necesario remontarse a finales de la década de los ’60, donde, ante la crisis ambiental alarmante como consecuencia de la irracionalidad ecológica derivada de los patrones dominantes de producción y consumo y la falta de conciencia al respecto, tiene lugar un cambio de paradigma. En consecuencia, en el seno de las Naciones Unidas se gesta una corriente conocida como “ambientalismo moderado”, el cual buscaba comprender los objetivos desarrollo, no limitándose únicamente a lo biofísico.

A 50 años de la celebración de esta Conferencia, desde Ambiente en Lucha caracterizamos que los eventos protocolares que se llevan a cabo en el marco de organizaciones como los de las Naciones Unidas, donde los Estados acuerdan y firman diversos instrumentos, no son más que una pantalla para esconder una realidad abrumadora. Ninguno de los acuerdos, declaraciones o tratados firmados adoptan medidas de fondo para brindar una solución y poner un freno al cambio climático. Desde finales del siglo XX que se emiten este tipo de documentos y la situación no hace más que empeorar. Esto se pone de manifiesto a la luz de los diversos informes científicos que dan cuenta del empeoramiento de la situación, la cual está al borde de volverse irreversible.

Esto se debe a que la única medida de fondo para poner un freno verdaderamente al cambio climático implica un cambio en el sistema de producción, en post de uno sustentable fuera de la égida capitalista.

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