DESDE LOS TERRITORIOS

Neuquén sin agua

Acompañamos esta nota con imágenes del “antes y después” de la bajante en la costa del Limay.
Escribe: Gastón Rivero, referente de Ambiente en Lucha

En los últimos días, los vecinos y vecinas de Neuquén capital hemos sufrido en carne propia uno de los aspectos mas crudos del cambio climático, la falta de agua. Por la bajante del caudal de los ríos Neuquén y Limay, aproximadamente la mitad de la población de Neuquén Capital ha sufrido el faltante de agua, una problemática que ya lleva 6 días y continua. El presidente del EPAS, Martín Herrera Desmit, definió a la bajante como «histórica» y describió que la falta de lluvia y nieve está «impactando de manera inédita en la costa del Limay». El río Limay se encuentra en 170 metros cúbicos cuando su caudal normal es de 300 aguas abajo de Arroyito y que el Neuquén ya está en 50 metros cúbicos y que podría bajar hasta 37.

La zona de la Patagonia en todos los pronósticos a futuro que se dan sobre el calentamiento global, suele ser de las más afectadas, por la alta posibilidad de que estos sucesos de sequía se den cada vez con mayor asiduidad. Para los que habitamos estas zonas parece claro, llueve menos tanto en la Confluencia como en la cordillera, y eso genera el faltante, así lo hacen ver los funcionarios del Gobierno al menos.

Pero vayamos a las razones de fondo del faltante. En primer lugar hay una decisión política de cerrar las bocas de las represas, para contener el agua río arriba, ya que se espera que durante el invierno haya menos caudal, por lo que deben contener la poca agua que hay en el curso del río, para llenar los embalses y así poder seguir produciendo energía de las represas hidroeléctricas. En segundo, existe una “Emergencia Hídrica” decretada, pero es solo papel, ya que las empresas multinacionales que realizan el fracking, siguen teniendo vía libre para captar cuanta agua necesiten de los ríos para garantizar su producción. Para tener en cuenta, un solo pozo de fracking utiliza en promedio unos 20.000 litros cúbicos de agua en el proceso de perforación. Las empresas pagan $5 por litro cúbico de agua DECLARADO, por lo que en realidad no se tiene bien en claro cuanto es el uso real por día de estos pozos, pero se calcula que un pozo promedio utiliza en toda su vida útil unos 15 millones de litros cúbicos de agua. En último lugar, podemos sumar también el agua que los empresarios terratenientes se roban de los cauces de los ríos para sus campos, tal como sucede en el norte de la provincia con el empresario Pessino, aliado del MPN, que se ha robado la totalidad del agua del arroyo la Primavera, que abastecía la ciudad de Andacollo.

Está claro que la sequía de la zona, provocada por el calentamiento global, es un motivo de la situación que tenemos hoy quienes habitamos Neuquén. Pero las decisiones políticas del MPN y del Gobierno Nacional de mantener como sea este sistema de producción de energía hidroeléctrica y de fracking empeora mucho nuestra situación. Tal como lo denunció Recursos Hídricos de Neuquén, quienes habían advertido que se venía esta situación y propusieron una serie de obras para asegurar el suministro de agua, pero las obras no se hicieron, y se están comenzando ahora que no tenemos agua. Entonces a fin de cuentas tenemos un cóctel explosivo, un cambio climático que causa la sequía, gobiernos provinciales y nacionales que no solo no realizan medidas para contrarrestarlo, sino que profundizan el modelo extractivista y contaminante con el fracking y el aprovechamiento del agua con fines productivos, y no pensando en las necesidades de la población.

Es por esto que desde Ambiente en Lucha, seguimos peleando por un sistema diferente, que priorice las necesidades populares por encima de la ganancia capitalista. Sostenemos que es socialismo o catástrofe.

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