DESDE LOS TERRITORIOS

Sismos en Neuquén, ¿casualidad o efecto?

Escribe: Gastón Rivero, referente de Ambiente en Lucha

El 9 de mayo se dio el sismo más fuerte de los últimos años en Sauzal Bonito, 90 km al noreste de la capital neuquina, de una intensidad de 4,3 en la escala de Richter. Provocó daños en las casas y nuevamente renovó el miedo de los vecinos de la pequeña localidad sobre la posibilidad de que sus hogares se derrumben sobre ellos. Además, a 70 kilómetros de Sauzal, en la localidad de Quili Malal se produjo un importante desprendimiento de rocas, que terminaron sobre la ruta, única salida del pueblo hacia Bajada del Agrio. 5 días antes de este suceso, Sauzal tuvo otro movimiento sísmico, más débil, de 2,7 en la escala de Richter.

Argentina tiene muchas zonas con actividad sísmica, Neuquén nunca fue de las más importantes, aunque ocasionalmente ha tenido sismos de importancia, sobre todo en el norte de la provincia. Podemos remontarnos a 1920, donde la zona de El Huecu registró un sismo de 7,3 en la escala de Richter, el más fuerte en la historia de la provincia.

Pero desde 2017, y con el aumento incesante de la actividad de fracking los sismos se han hecho el pan de cada día. El sismo de los últimos días es de los más fuertes desde que se establecieron los medidores sísmicos, algo que el Gobierno le negó a los vecinos durante años. En 2019 un sismo de 5,0 en la escala de Richter, con epicentro en Sauzal Bonito, se hizo sentir hasta en Neuquén capital.

Durante mucho tiempo se sospechó, pero sin una confirmación clara, que los sismos tenían una relación con la actividad petrolera. Fue con la pandemia, y el parate de la producción y de las fracturas, que los vecinos sintieron una reducción drástica en la cantidad de terremotos. A partir de allí, las denuncias fueron dirigidas directamente contra el gobierno del MPN, que debería dar respuestas a los daños provocados por los sismos y la actividad hidrocarburífera. Algo que al día de hoy no ha sucedido.

Es la demostración más clara de que al sistema capitalista, a las empresas y los gobiernos que lo sostienen, no les interesa la vida de la población, sino que persiguen insaciablemente el lucro y la ganancia, a costa de la vida y la salud de las personas, y el medio ambiente.

Desde Ambiente en Lucha creemos que otro sistema es posible, reorganizando la producción para que esté al servicio del pueblo trabajador, prohibiendo el fracking por ser un método contaminante y destructivo, para ello debemos luchar por la estatización y nacionalización de toda la industria petrolera y gasífera, bajo control de sus trabajadores y el pueblo, para que los sucesos que ocurren en Sauzal Bonito, y en otras partes de la cuenca petrolera de Neuquén sean cosa del pasado.


Mapa: Javier Grosso (UNCo) y Guillermo Tamburini Beliveau (Conicet)

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