GENERALES

La Argentina (Agro) Toxica y la grieta que cierra el glifosato

Escriben: Ayelén Cespedes (estudiante de la Licenciatura en Genética de la Universidad Nacional de Misiones) y Mercedes García Carrillo (Doctora en Química y docente de la FCEN (Universidad de Buenos Aires)

En días previos a la marcha mundial contra MONSANTO, Bayer y Syngenta es más que necesario refrescar la memoria sobre cómo se instaló el modelo agrotóxico vigente en nuestro país.

Un poquito de memoria para entender cómo llegamos hasta acá

Tras la segunda guerra mundial (1939-1945) se origina la “Revolución Verde”, sucediéndose velozmente una serie de desarrollos tecnológicos que condujeron a la modernización de la agricultura entre los que se incluía el uso de nueva maquinaria, de agroquímicos a escala masiva y la siembra de un número reducido de semillas híbridas, con el objetivo de aumentar la productividad y el rendimiento por unidad de superficie cosechada (Dimitri et al.,2005; Massarini & Schenek, 2015;). De la mano de estos cambios productivos desarrollados en Estados Unidos y Europa desde los 50, y bajo el pretexto de solucionar la crisis de hambruna en distintas regiones del mundo, el gobierno de Estados Unidos junto a diversas fundaciones ligadas a grandes grupos económicos, como la Fundación Rockefeller y la Fundación Ford, pusieron en marcha una serie de programas que introducían ese nuevo paquete tecnológico en América Latina, África y Sudeste de Asia (Chilon Camacho, 2017, y Rikap et al., 2020).

En Argentina, el instituto de investigación agrícola de Santa Fe fue el primero en desarrollar e inscribir híbridos de maíz en 1945. Luego lo hicieron la Facultad de Agronomía de la Universidad de Buenos Aires y la estación experimental de Pergamino del INTA, que pasaría a concentrar la actividad oficial (Gutiérrez, 1986: 27 ). Recién en la década del 50- con la creación del INTA- la actividad pública en el área de semillas híbridas adquirió vigor (vessuri,2005; Gargano,2013).

En 1959, durante la presidencia de Frondizi, salió a luz una resolución de la Secretaría de Agricultura y Ganadería dirigida a regular la inscripción de híbridos comerciales. Incluía la creación de semillas de pedigree cerrado, cuyas líneas y componentes podían ser mantenidas en secreto y que no eran de libre acceso. Estos híbridos contaban con una protección del tipo patente, permitiendo a los privados apropiarse libremente de las creaciones generadas por las investigaciones públicas (Gárgano, 2016; Rikap et al., 2020). En otras palabras, “el sector privado fue apropiándose de las líneas desarrolladas por el sector público, de libre disponibilidad, hasta marginar del mercado a los híbridos oficiales” (katz y Bercovich, 1988; Gárgano, 2013).

Desde los 70

A partir de la dictadura militar las presiones de los grandes terratenientes y las multinacionales empiezan a influir fuertemente sobre la política del sector e imponen la lógica del agronegocio (Teubal et al., 2008; Rikap et al., 2020). La legislación internacional, basada en la propiedad de los obtentores -el Plant Breeders Right- buscó limitar la multiplicación por terceros y la venta de semillas obtenidas sin previo pago de regalías. En Argentina, la Ley 20.247 de Semillas y Creaciones fitogenética, promovida por las grandes empresas productoras de semillas otorgó esa protección al sector privado. Sancionada en el 1973, entró en vigor en 1978 reforzando la resolución del 59 (Gárgano, 2013).

La consolidación del modelo sojero y del agronegocio se dio durante la década de los noventa. El decreto 2284/91, conocido como el “decreto de desregulación de la actividad agropecuaria”, eliminó la gran mayoría de los organismos estatales a cargo de regular la actividad agropecuaria, haciendo que la misma quedase librada a los vaivenes de del libre mercado (Teubal, 2003; Rikap et al., 2020). Es así, que en 1996, en tiempo record ( 81 días) Felipe Solá (quien entonces fuera Secretario de agricultura del gobierno peronista de Carlos Saúl Menem), autoriza la introducción de la soja transgénica de Monsanto ( soja RR- resistente al Round up ) y el glifosato (plaguicida). El acuerdo resulta realmente escandaloso, pues las pruebas presentadas en el expediente son realizadas por Monsanto. Y la secretaria de agricultura autoriza la propagación de la soja transgénica RR sin realizar estudios previos apropiados acerca de los impactos de este paquete tecnológico del organismo vegetal genéticamente modificado y el herbicida sobre la salud humana y del ambiente (Rubio, 2013; Rikap et al., 2020).

A principios de los 80, la soja representaba el 10% de la producción total de granos, en los noventa llegaba al 28%. Desde el 2002, la soja representa con fluctuaciones entre años, aproximadamente el 50% de la producción de cereales y oleaginosas. Lo que se ve impulsado por un escenario de precios internacionales para la soja en alza. Resulta importante señalar que el principal actor en esta nueva etapa en la configuración de la actividad agraria son las grandes empresas del Agro, tanto las grandes empresas multinacionales de la talla de Monsanto, como las nuevas compañías con base en la Argentina, tales como Bioceres (del grupo Insud, al igual que mAbxience, controladas por Hugo Sigman), las cuales dominan la producción y comercialización de productos biotecnológicos (Rikap et al., 2020).

Durante muchos años la grieta fue un negocio político rentable para las dos grandes coaliciones de gobierno (PJ y PRO- juntos por el Cambio) para evitar las discusiones políticas de fondo, en particular, sobre el modelo agropecuario de los transgénicos dependientes de los agrotóxicos. El modelo agrario no es parte de ninguna grieta, ni la del pro con el kirchnerismo, ni de la que hoy atraviesa internamente el Frente de Todos. Tanto el gobierno progresista de Fernández, como el kirchnerismo más acérrimo avalan e impulsan la continuidad del modelo de los agrotóxicos.

Esta situación pasó en buena medida inadvertida hasta que en el 2009 en una entrevista publicada por el periodista Darío Aranda al Dr. Andrés Carrasco ( especializado en biología molecular y biología del desarrollo, que fuera presidente del Conicet y jefe del laboratorio de embriología de la universidad nacional de buenos aires) confirmara el efecto perjudicial del glifosato (10/05/2014 lavaca.org ). En ese momento, tanto Clarín como La Nación, junto al ministro de ciencia -entonces kirchnerista- Lino Barañao, aunaron discursos defendiendo al glifosato y al modelo agropecuario, y durante meses intentaron difamar las investigaciones de Carrasco. “El glifosato es como agua con sal”, había acuñado en aquel entonces Barañao.

Ese mismo año Cristina Fernández de Kirchner, había anunciado públicamente que había designado a la ministra de salud, Graciela Ocaña, una investigación oficial sobre el impacto de los agrotóxicos (principalmente del endozulfan y glifosato), dado que para esa fecha la lista de denuncias médicas, de ONG´s y movimientos ambientales eran larguísimas (ver por ejemplo las denuncias del Dr. Raúl Horacio Lucero), y también la organización panamericana de la salud había presentado señalamientos. En julio de ese mismo año, se dio a conocer un informe de la Comisión Nacional de Investigación sobre los agroquímicos, dirigida por el Ministerio de Salud, que no termina de definir si el glifosato es inocuo o perjudicial. Pero, a pesar de esa incertidumbre nunca critica las cantidades monstruosas de glifosato que se usan por año. Como ya había pasado en el expediente del 96, las citas de las investigaciones donde no encuentran ningún problema en el uso del glifosato eran de investigaciones financiadas por Monsanto. De hecho, ¡eran parte de los reportes técnicos de la empresa! (24/03/2011 lavaca.org ).

La persecución hacia el Dr. Carrasco, por parte del gobierno merece un capítulo aparte. Llegó a tal punto que el mismo Lino Barañao, le ordenó a la coordinadora del comité nacional de ética en la ciencia y tecnología(Cecte), Otilia Vainstock, una evaluación del científico por investigar y cuestionar el uso de glifosato. El comité terminó abortando la evaluación por el costo político que significaba esta acción. Pero, esto generó un clima de persecución en el que pocos científicos se animaron a hablar sobre el tema por miedo de perder sus becas de trabajo o subsidios. En agosto del 2010, Carrasco hace su publicación en la revista estadounidense Chemical Research in toxicology, una de las más importantes en el campo de la toxicología.

En Argentina el glifosato se siguió y se sigue usando, pero no solo con la complicidad del kirchnerismo; el glifosato y la soja cierran la grieta. Por más que en el 2014 se presentó un proyecto de ley para prohibir su uso, comercialización y aplicación, el proyecto nunca llegó ni a la media sanción.

En enero del 2019, el gobernador de la provincia de Entre Ríos , el peronista Gustavo Bordet, emitió un decreto que permitía fumigar a menos de 100 metros de las escuelas rurales, ese decreto fue frenado por un fallo de la corte a favor del amparo presentado en la justicia por el Foro Ecologista de Paraná y la Asociación Gremial del Magisterio de Entre Ríos. Consultado al respecto, el entonces presidente, Mauricio Macri, aseguró que “se trata de un fallo absurdo que no se basa en ningún rigor científico“ y advirtió que “pone en peligro el trabajo de muchos entrerrianos“ (05/04/2019 Clarín Rural). Las declaraciones de Macri estuvieron plagadas de inexactitudes y merecieron la respuesta delforo ecologista de Paraná a través un comunicado titulado “Señor presidente, nuestros gürises merecen el mismo ambiente que Antonia”.

Cada día que pasa hay más investigaciones que alertan de los peligros que refieren al uso de glifosato y sus consecuencias, investigaciones no solo de carácter nacional, sino investigaciones avaladas internacionalmente. Las evidencias son tan contundentes que hasta la organización mundial de la salud en el 2015 lo clasificó como cancerígeno de nivel 2, incluso hay fallos de la justicia que en ciertas localidades regulan y hasta prohíben el uso de este agrotóxico. Pero el glifosato continúa aplicándose en cantidades enormes sobre la agricultura en Argentina, debido a la fuerte relación que tiene estos capitales que provienen del lobby sojero con los partidos que fueron gobierno. Además, porque las multinacionales como también las compañías con base en la argentina están dentro del CIN, y son quienes financian muchas veces los proyectos de investigación.

¿Y el nuevo trigo transgénico?

Este nuevo trigo transgénico, creado por una sociedad entre indear- Bioceres- Conicet y la Universidad Nacional del Litoral, fue aprobado este año por una resolución del ministerio de agricultura, es un organismo genéticamente modificado, resistente a la sequía y al herbicida Glufosinato de amonio.

El modelo de agricultura industrial basada en el cultivo de organismos vegetales genéticamente modificados (OVGM) usados en conjunción con diversos herbicidas, entre los que se destacan los productos a base de glifosato (Cáceres & Gras, 2020) generan problemas por dependencia excesiva en torno al glifosato, que lo facilita la dispersión de malezas resistentes al mismo (Heap & Duke, 2018). La respuesta a este problema ha sido la generación de nuevos OVGM’s resistentes a herbicidas alternativos al glifosato y la atrazina -usados individualmente o en combinación- tales como el mesotrione, el glufosinato de amonio, y el dicamba (Mesnage & Antoniou, 2021).

El glufosinato de amonio es un herbicida de amplio espectro y de rápida acción, usado en el manejo de malezas resistentes al glifosato (Avila-Garcia & Mallory-Smith, 2011). No es ninguna novedad, es estudiado desde 1990 y hasta la actualidad hay más de 100 investigaciones que comprueban los efectos nocivos del glufosinato de amonio en distintos organismos. La exposición a herbicidas ha sido vinculada a múltiples enfermedades como cáncer (Andreotti et al., 2018; Freeman et al., 2011; Leon et al., 2019), diabetes (Juntarawijit & Juntarawijit, 2018), obesidad (LaVerda, Goldsmith, Alavanja, & Hunting, 2015), asma (Hoppin et al., 2008) y Parkinson (Caballero et al., 2018), entre otras. Los riesgos vinculados al uso de herbicidas son difíciles de elucidar debido a la participación de múltiples factores como el período y nivel de exposición, el tipo de formulado (toxicidad y persistencia), y las características ambientales de las áreas afectadas (Choudri & Charabi, 2019).

Ya en el 2012 el Dr. Andrés Carrasco, anunciaba lo dañino que resulta el glufosinato de amonio y alertaba que mientras acá se investigaba su utilización, Bayer lo retiraba del mercado por provocar malformaciones (13/11/2020, Revista cítrica). El 31 de julio del 2018 la unión europea prohíbe su empleo.

A diferencia de la soja que aún representa un producto reducido en el consumo al que tradicionalmente estamos acostumbrades, el trigo forma parte de la mayoría de los productos que consumimos. Lo cual representa un mayor riesgo para la población, y una mayor presión para los pequeños productores.

La realidad es que ya en la actualidad en la Argentina hay 35 registros de formulados comerciales con glufosinato de amonio.

Y sin embargo…

Lo paradójico de este modelo agrario es que fue vendido al mundo con la propaganda de aumentar la productividad para erradicar la hambruna. Lejos de esa situación, el 16 de octubre del año pasado Santiago Cafiero, en entonces jefe de gabinete ,presento un informe en el cual de 1.975.000 niños menores de 19 años, 110.000 presentaban problemas de talla baja y bajo peso, es decir, cerca de 6% de les encuestades. Según ese informe, las zonas que detectaron problemas graves de alimentación son las zonas del NOA, NEA y Conurbano Bonaerense (Infobae 16/10/2020 ), zonas geográficas que están dentro de provincias productoras por excelencia.

Hace pocos días, el referente de Patria Grande Juan Grabois junto con el empresario Gustavo Grobocopatel “el rey de la soja“, dieron una charla en la universidad de Córdoba, donde ambos veían como importante el diálogo para integrar la economía popular al mundo de las empresas de las bioagrotecnologias. A pesar de que Grabois y su partido tienen vínculos con la la UTT, organización compuesta por pequeñxs productores que practican mayormente agricultura sin glifosato, y que justamente están viéndose cada más presionades por el avance del lobby sojero, aquel encuentro terminó con una frase anecdótica de Grabois (“si yo tengo que darme un beso en la boca con Grobocopatel, o quien carajo sea, para que 50.000 compañeros agricultores tengan posesión perpetua de sus tierras, lo voy a hacer”) que no hace más que exponer como este modelo agrario excluye los pequeños productores. Días después, la propia Ofelia Fernández, también de Patria Grande repitió mostrar la voluntad de “diálogo” pro-sojero, en una charla mantenida con el “Príncipe de la Soja”, el hijo de grobocopatel y referente de la Juventud del Pro, Rosendo Grobocopatel.

En más de 20 años, el modelo productivo de los transgénicos dependientes de herbicidas no hizo más que, aumentar de forma dramática los desmontes, los desalojos a las comunidades originarias, reducir la biodiversidad, contaminar cursos de agua, enfermar poblaciones completas y fundamentalmente aumentar la brecha entre pobres y ricos. No es en vano que hoy, las poblaciones con mayor asistencia del Estado debido a su inestabilidad alimentaria, son las mismas áreas productoras.

No hay ganancia que justifique el cáncer, el desmonte, desalojos de comunidades originarias, la pérdida de soberanía alimentaria y la contaminación; el modelo de los agrotóxicos representa solo un negocio rentable para las multinacionales y el lobby sojero. Como ya hemos visto la única manera de enfrentar al agronegocio es con la lucha en la calle, de la mano de los pequeños productores, los movimientos ambientales, las comunidades originarias y la comunidad científica comprometida con la lucha.

Este 21 de Mayo todes a las calles: Fuera Bayer-Monsanto-Syngenta.


Bibliogafia
Avila-Garcia, W. V., & Mallory-Smith, C. (2011). Glyphosate-resistant Italian ryegrass (Lolium perenne) populations also exhibit resistance to glufosinate. Weed science, 59(3), 305-309.
Caballero, M., Amiri, S., Denney, J. T., Monsivais, P., Hystad, P., & Amram, O. (2018). Estimated residential exposure to agriculturalchemicals and premature mortality by Parkinson’s disease in Washington state. International journal of environmental research and public health, 15(12), 2885.
Cáceres, D. M., & Gras, C. (2020). A tipping point for agricultural expansion? Technological changes and capital accumulation in Argentina’s rural sector. Journal of Agrarian Change, 20(1), 79-97.
Choudri, B. S., & Charabi, Y. (2019). Pesticides and herbicides. Water Environment Research, 91(10), 1342-1349.
Gárgano C. (2013)“Ciencia y dictadura: producción publica y apropiación privada del conocimiento científico tecnológico”. https://ri.conicet.gov.ar
Heap, I., & Duke, S. O. (2018). Overview of glyphosate‐resistant weeds worldwide. Pest management science, 74(5), 1040-1049
.Hoppin, J. A., Umbach, D. M., London, S. J., Henneberger, P. K., Kullman, G. J., Alavanja, M. C., & Sandler, D. P. (2008). Pesticides and atopic and nonatopic asthma among farm women in the Agricultural Health Study. American journal of respiratory and critical care medicine, 177(1), 11-18
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LaVerda, N. L., Goldsmith, D. F., Alavanja, M. C., & Hunting, K. L. (2015). Pesticide exposures and body mass index (BMI) of pesticide applicators from the agricultural health study. Journal of Toxicology and Environmental Health, Part A, 78(20), 1255-1276.
Leon, M. E., Schinasi, L. H., Lebailly, P., Beane Freeman, L. E., Nordby, K.-C., Ferro, G., . . . Baldi, I. (2019). Pesticide use and risk of non-Hodgkin lymphoid malignancies in agricultural cohorts from France, Norway and the USA: a pooled analysis from the AGRICOH consortium. International journal of epidemiology, 48(5), 1519-1535.
Mesnage, R., & Antoniou, M. (2021). Mammalian toxicity of herbicides used in intensive GM crop farming. In Herbicides (pp. 143-180): Elsevier.
Rikap, Garelli, García Carrillo, Fernández Larrosa, Blaustein “Lucro empresarial, extractivismo y pandemia: el rol del modelo científico hegemónico en la acumulación de capital basada en la monopolización del conocimiento”. Antagónica. Revista de investigación y crítica social, no.2, 2020 pp67-100
Prensa digital
Darío Aranda (24/03/2011 15) A 15 años de soja: la prueba del delito. La vaca. http//: lavaca.org
Darío Aranda (10/5/2014) Andrés carrasco científico y militante: gracias. La vaca http//: lavaca.org
(05/04/2019) Macri: considero “irresponsable” un fallo sobre agroquímicos en Entre Ríos. , Clarín. com .Rural. http//: www.clarin.com
Martin Dinatale (16/10/2020 infobae) El gobierno presento el mapa de la desnutrición infantil en la argentina: más de medio millón de chicos tienen problemas de alimentación. http//: www.infobae.com
Ricardo Serruya (13/11/2020) El veneno nuestro de cada día. Revista cítrica.http//revistacitrica.com

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