DESDE LOS TERRITORIOS

Un encuentro de activistas socioambientales con el corazón en la mano

Escribe: Diego Brutten de la Coordinadora Socioambiental de Bahía Blanca

Compartimos esta Crónica escrita por un compañero de la Coordinadora Socioambiental de Bahía Blanca que fue publicada originalmente en el sitio de la Cooperativa Cultural Trafkintu (https://trafkintu.com.ar/).

I El mar nos une, el activismo nos reúne

Que agradable sensación conocer a alguien y sentirte en poco tiempo como si fuera un viejo amigo, las horas que se suceden compartiendo, descubrir que los corazones laten en resonancia y abrirse en ese sentimiento. Así fue este fin de semana largo de compartir con las y los compañeros de las comunidades costeras, activistas socioambientales de Mar del Plata, Miramar, Necochea, Viedma, Las Grutas, nosotros los anfitriones de Bahía Blanca y también compas de Capital y Neuquén. Ahora esos miles que se veían chiquitos en las fotos y videos del Atlanticazo contra la instalación de petroleras off-shore empiezan a tener voces, sonrisas, miradas, impronta, presencia y nombres que no llego a aprender.

Somos activistas socioambientales en defensa de nuestro mar, de su vida, de nuestras vidas. Activismo no es solo activar, activismo es compartir, construir comunidad, construir saberes y recuperar conciencia para recordarnos en nuestra verdadera naturaleza. Ya casi despidiéndonos, la noche del sabado después del guiso, una compa de Mar del Plata me dijo algo que resume el espíritu de este active: “Durante años me sumé a distintas cosas actividades, siempre tuve estás preocupaciones, sin embargo nunca estuve en ninguna organización o asamblea, siempre había algo que no me cerraba y así vivía con algo acá (me hace un gesto de estar atragantada). Desde que sumé a la asamblea por un mar libre de petroleras encontré por fin mi lugar y ahora estoy menos angustiada y con el corazón contento . Individualmente muy difícil cambiar algo, organizados colectivamente recuperamos nuestro verdadero poder.”

II ¿Cuanta distancia hay entre Vaca Muerta e Ingeniero White?

Las actividades comenzaron el jueves con la presentación de una muestra del fotoperiodista Pablo Piovano “Fracking en Vaca Muerta.” Las fotos hablan por sí solas pero es importante también darles un contexto, entonces arrancamos con una charla que muestra lo ocultado o minimizado por la propaganda corporativa que replican los medios hegemónicos y el gobierno. Entonces hablar de fracking es hablar de los 9242 incidentes ambientales desde 2015, los recurrentes sismos, la contaminación del agua, los residuos tóxicos que se tiran en cualquier lado de manera ilegal, del Estado cómplice que avala todo esto y subsidia millonariamente a las empresas, de las muertes laborales, de nuevos despojos a comunidades originarias, de cómo Añelo el pueblo donde se asientan las petroleras no tiene gas, de la destrucción de cultivos de peras y manzanas, y así un largo etcétera. Vaca Muerte dice en un lapsus K mientras vamos charlando en el auto, Vaca Muerta se corrige, Vaca Muerte está bien le replico.

Compartimos una foto de Pablo Piovano que es parte de la muestra en la Biblioteca Rivadavia

El sábado por la mañana realizamos el Toxitour, un recorrido por el Polo Petroquímico, el Puerto de Ingeniero White y el de Coronel Rosales. Las empresas tienen sus recorridos donde llevan estudiantes de la escuela y la universidad para hablar de su tecnología de punta, de la importancia de su producción para la civilización (insumos para el tan omnipresente como prescindible plástico, fertilizantes y otros derivados de hidrocarburos), de la sustentabilidad, de la seguridad de las plantas, de la Responsabilidad Social Empresaria. Nuestro recorrido es el reverso de todo lo ocultado o minimizado por la propaganda corporativa que replican los medios hegemónicos de comunicación, el gobierno municipal (y el consorcio del puerto, ese otro gobierno). Entonces hablar del Polo es hablar de los escapes y explosiones, de la contaminación del aire y la ría, de los residuos tóxicos que se tiran en cualquier lado de manera ilegal ,del Estado cómplice que avala todo esto y le da beneficios fiscales a las empresas, de las muertes laborales, del despojo a la comunidad de Ingeniero White, de cómo Bahía Blanca se queda sin agua en verano, de la destrucción de la pesca artesanal, y así un largo etcétera.

Hablar de Ingeniero White, es hablar de Vaca Muerte y hablar de Vaca Muerte es hablar de Ingeniero White. Entre Vaca Muerte e Ingeniero White hay kilómetros de ruta recorridos por camiones con crudo o gasoductos que se hacen desear por las corporaciones y los apóstoles del progreso. Vaca Muerte es acá cerquita. Hablar de Vaca Muerte y hablar de Ingeniero White es hablar de las petroleras off-shore, por eso en una reunión que tiene como eje el tema petroleras off-shore empezamos el recorrido en Vaca Muerte y lo terminamos en White.

III Transmutar el horror

El toxitour tiene una parada en la placita de Velez Sarfield y San Martín, ahí en pleno White un mural que hicimos algunos compas en diciembre, contra la explotación offshore y las petroquímicas. Hay unos chicos jugando, Juli y Kacu se ponen a hablar con ellos, les cuentan lo que estamos haciendo y les preguntan por el mar, los niños que viven ahí a la vuelta no saben que tienen el mar a 10 cuadras. Todo un símbolo de una ciudad costera que dejó de reconocerse como tal hace décadas, cuando ya nos habituamos a que perdimos el acceso al mar, que ahora se ve solo por un “balcón” ubicado en el puerto, o en otros accesos al estuario perdidos entre basurales, el olvido y la desidia estatal.

Durante todo el recorrido la memoria se descubre, una historia llena de falsas promesas, represión institucional, violencia parapolicial, corrupción, las privatizaciones impuestas violentamente, las luchas derrotadas y mucha muerte. Uno cree que más o menos sabe de qué va la cosa, sin embargo cuanto más se mete en el tema, más se da cuenta cúan poco sabe, cuántos oscuros secretos se guardan en contratos de confidencialidad que compran conciencias con sucio dinero. Una de esas pequeñas historias que no conocía y más me sorprendieron, la de la montaña de barro mercurio, que cuando empezó a ser un problema la mandaron a Jujuy para construir ladrillos que estarán al día de hoy enfermando gente, sin saberlo, a más de 2000km de distancia.

Quiénes vinieron de afuera quedaron realmente horrorizados, frente a ese lugar que Joche de Mar del Plata describe como una burbuja, una ciudadela fortificada dentro de la ciudad con su propia seguridad, que reiteradas veces se acercó a mirarnos e intentar sacarnos. “El futuro llegó hace rato/Todo un palo, ya lo ves./ Veámoslo un poco con tus ojos/El futuro ya llegó!” En la mirada del otro nos redescubrimos, es como volver a ver el Polo por primera vez.

Quienes abrazan el progreso, lo miran desde allá arriba y allá lejos, claro que no viven ahí cerca del progreso. Ahí están los que tienen sus casas literalmente agrietadas por la actividades de las empresas, los que enfermaron o saben que pueden enfermar, los que viven melancólicamente el recuerdo de los tiempos que se vivía de la pesca, los que escuchan la sirena que suena todos los jueves a la mañana como simulacro de accidentes, los que viven entre el gris y el mal olor, los que le buscan la vuelta para ver el lado bueno, los que solo pueden ver lo malo y los que ya no quieren ver más, los que escapan de todo esto para poder rehacerse.

La última actividad del cronograma fue restaurar el mural en homenaje a los muertos por la precarización laboral en el Polo. Mónica y Federico nos cuentan que su hijo Juan Cruz Manfredini trabajaba para Carmín Cargo una empresa que toma muestras para el control de ciertos hidrocarburos, una actividad riesgosa que funcionaba de manera totalmente irregular en Villa Floresta porque ahí el alquiler era más barato que en el puerto, y también más barato era incumplir los protocolos de seguridad. La diferencia en el costo se pagaba poniendo en riesgo la vida de Juan Cruz y de los vecinos del lugar, como también se sabía poner en riesgo a los pasajeros del Plusmar que iba a Buenos Aires sin saber que tenían al lado de sus bolsos una encomienda que era una bomba de tiempo por causar una tragedia. Así fue que el 17 de octubre de 2014, un día de la madre, Mónica perdió su hijo en una explosión , en ese dúplex de Villa Floresta, y hoy sigue luchando contra la precarización laboral y el entramado de poder y corrupción que permite estas cosas. Después le toca el turno a Stella, mamá de Nicolás Biernat, otro de los muertos de la precarización laboral en el Polo Petroquímico, se fue con 24 años y con él sus sueños de ingeniero mecánico diseñando autos de competición de Fórmula 1.

Estamos todos emocionados, por esos pibes que se fueron tan jóvenes, por esas mamás que la siguen luchando, por todo el horror del día. Los ojos se ponen vidriosos, es momento de llorar, abrazar a Monica, abrazarnos. El activismo es también un abrazo, una lucha para transmutar el horror en amor.

IV El movimiento socioambiental se empodera y nos empodera

El viernes estuvimos todo el día en SUTEBA, hubo dos actividades públicas , una conferencia de prensa a la mañana y una charla a la tarde con dos temas: el proyecto de Petroleras Off-Shore y el Polo Petroquímico (links abajo). En el medio entre una cosa y la otra, tuvimos una especie de asamblea de asambleas, donde intercambiamos saberes y experiencias, cuestiones técnicas sobre la explotación offshore, la transición energética, estrategias de lucha y muchas cosas más. Si el movimiento feminista vino a ponerle unos lentes violetas a la sociedad para ver la opresión de género, este movimiento viene con unos lentes verdes para que podamos ver cómo se cruzan la mala calidad de la vida con que vivimos la mayoría, la desconexión con el resto de la naturaleza y la destrucción de la misma, las políticas de estado extractivistas, la democracia (cada vez menos) representativa, la influencia de las corporaciones principalmente multinacionales, etc.

Esos lentes verdes empoderan, permiten tener una visión crítica integral de lo que nos pasa y a la vez abrir el paso a imaginar y co-crear otras alternativas. El empoderamiento cuando Leandro dice no creemos en políticos, jueces, ni fiscales, y la compa de Rio Negro le da una vuelta de rosca, contando que en dos decadas de lucha pusieron a trabajar a legisladores y funcionarios de todo tipo “no porque creamos en ellos, sino porque son nuestros empleados y creemos en nosotros”. El empoderamiento del Holandés que cuando vienen los empleados de seguridad del puerto o de Dow y los saca cagando de manera muy graciosa. El empoderamiento de ser gente de a pie, que estamos en un auto debatiendo los problemas más complejos de la transición a una economía más justa social y ambientalmente. El empoderamiento de una compañera que me mira a los ojos con una sonrisa y me dice “siento que ya ganamos”, y le creo, y de alguna manera lo siento yo también. El empoderamiento de saber que cada vez más personas de todas las edades, de todos los lugares, de distintos grupos sociales, que se ponen los lentes verdes El empoderamiento de saber que nos vamos de un encuentro más organizados que antes, que vamos a armar una asamblea de comunidades costeras para trabajar más en común y definir mejores estrategías. El empoderamiento de saber que tenemos de nuestro lado una parte muy importante de la verdad y que la defiende un grupo de gente muy linda.

La noche del sábado, cuando estaba volviendo a mi casa después de despedirme de todos, estaba lleno de optimismo, con el corazón estallado de alegría. Escribo esto y vuelvo a sentir un cosquilleo que me atraviesa todo. Como le mandé a Nico de BFS, tenemos enormes desafíos para los que no tenemos una respuesta cerrada, pero lo importante es seguir por este camino, luchando, con paciencia, tenacidad, trabajo en red, comunidad y amor. Todo eso que fue este encuentro y que se va a seguir repitiendo. Gracias a todxs lxs que forman parte de esto.

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